24 horas con... Marian Ligero Lasa

3Mar2010

Mi nombre es Marian (45). Soy la bibliotecaria del Colegio Nuestra Señora Santa María, un colegio privado que está en la zona de Arturo Soria, en Madrid. En su proyecto educativo la biblioteca es un elemento importante que cuenta con su espacio, programación, presupuesto y personal especializado a tiempo completo. Mi formación académica consiste en una licenciatura en Filología Hispánica, una licenciatura en Documentación y diversos cursos de especialización en Literatura infantil y juvenil.

09:30 Arranco el coche. Empiezo a circular. Madrid es una pesadilla. Además está lloviendo. Va a ser uno de esos días en los que la biblioteca se llena hasta la bandera.

10:00 Llego al colegio, entro en Secretaría, saludo y recojo el correo, los periódicos del día y las revistas recibidas. Abro la biblioteca, enciendo los ordenadores y la impresora, arranco el programa de gestión de la biblioteca, coloco los periódicos, leo el correo postal.

10:30 Suena el timbre del recreo de Secundaria y Bachillerato. Los alumnos llegan en tromba y se distribuyen por las mesas y los ordenadores. Atiendo las peticiones de préstamo y las devoluciones; mando callar; resuelvo dudas sobre dónde encontrar información para un trabajo; pido silencio; soluciono el atasco de la impresora; amenazo a un grupo con separarles si siguen armando tanto jaleo; explico a una alumna como reservar el último volumen de la saga de moda que está prestado; resuelvo el conflicto entre un grupo que está leyendo la versión digital del Marca y otro que necesita un ordenador para hacer una presentación para clase, escucho pacientemente las quejas del primer grupo, les recuerdo las prioridades en el uso de los ordenadores y les encamino a la zona donde está la prensa diaria para que sigan leyendo las noticias deportivas. Por fin logro que disfrutemos de un ambiente calmado en un relativo silencio, y entonces…

11:05 Toca el timbre que marca el final del recreo. Los alumnos se van como llegaron: haciendo mucho ruido. Ordeno el desorden que han dejado, coloco los libros, revistas y periódicos que no han colocado, y aprovecho el tiempo que queda hasta el siguiente recreo para subir a la cafetería del colegio y tomarme un té.

11:30 Suena el timbre del recreo de Primaria. La llegada de estos alumnos siempre es más tranquila y organizada. El grupo de alumnos bibliotecarios de ese recreo saluda con un feliz: ¡hoy somos bibliotecarios!, y se sienta delante  del ordenador para gestionar los préstamos y devoluciones de sus compañeros. Reparto tarjetas con los turnos para usar los ordenadores; tranquilizo a alguien que ha perdido su carnet de biblioteca y le prometo uno nuevo; alcanzo libros de las estanterías altas o doy permiso para que se suban en la escalera; confirmo una y otra vez que sí, que la reunión convocada para el siguiente recreo tendrá lugar en el siguiente recreo.

12:00 Se acaba el recreo. Ordeno lo desordenado. Reviso el trabajo del equipo bibliotecario. Reviso facturas o compruebo el estado de los pedidos pendientes. Leo y contesto el correo electrónico. Atiendo a los comerciales de distintas editoriales.

12:30 Mi hora de comer. En el comedor de profesores coincido con el personal de Secretaría y con las personas encargadas de la vigilancia de los recreos o comedores de los alumnos. Los profesores comen más tarde, cuando terminan las clases de la mañana. Comentamos los sucesos del día.

13:10 De nuevo en la biblioteca. Empieza el recreo de la tarde para los alumnos mayores. Llegan tres alumnos que se han ofrecido para orientarme en la selección de cómics manga para aumentar nuestra colección de cómics. Agradezco su colaboración porque no entiendo nada de manga. Hojeamos catálogos, discutimos sobre criterios de selección, títulos y presupuesto. Mientras tanto la biblioteca se va llenando tanto de alumnos como de profesores. Aunque estos últimos tienen documentación más especializada en las bibliotecas de departamento, vienen a leer el periódico, a consultar libros apropiados para sus alumnos o para consultar conmigo temas varios.

14:10 Suena el timbre que marca el inicio de las clases de la tarde para Secundaria y Bachillerato. A continuación del timbre se escucha un ¡BIEEEN!, grito que emiten al unísono los alumnos de primaria que han ido formando una fila, fuera de la biblioteca, mientras esperan a que se vayan los mayores y que empiece su turno de biblioteca.

14:15 Reunión con los alumnos pequeños para organizar nuestro ciclo de Cuentacuentos para este curso. Sorteando todo tipo de digresiones, divagaciones y comentarios varios, logramos decidir un tema que sirva de hilo conductor, a quienes vamos a invitar para que nos cuenten cuentos sobre ese tema, distribuimos las tareas y fijamos un calendario provisional. 

14:50 Toca el timbre de inicio de las clases de la tarde para Primaria. Subo a la cafetería del colegio después de dejar la biblioteca recogida y me llevó un café a la Sala de Profesores. Charlo un ratito con los que están allí.

15:00 Catalogo documentos pendientes que previamente los alumnos se han ocupado de sellar, etiquetar y preparar para el préstamo.

15:45 Recibo a la clase de 1º de Primaria B que tiene Hora de lectura en la Biblioteca. Me siento en un puff junto a los estantes en los que se encuentra el fondo seleccionado para primeros lectores y ayudo a cada uno a elegir un libro de su interés. Después de la lectura los comentamos y señalamos sus aspectos más relevantes. ¡Les encanta hablar sobre el libro que han leído!

16:30 Entre todos devolvemos los libros a su sitio y ponemos orden en la biblioteca. Despido a los alumnos para que les de tiempo a prepararse para la salida.

16:45 Suena el timbre de salida. Comienzan a llegar alumnos de todas las edades para hacer deberes, leer o jugar un rato con los ordenadores mientras esperan a que vengan a buscarles. Si no necesitan mi ayuda me concentro en resolver temas pendientes. A veces consigo trabajar diez minutos seguidos sin interrupciones.

18:00 Fin de la jornada. Reorganizo mi mesa de trabajo en la que se han acumulado documentos varios: los catálogos de los cómics en los que hemos marcado los que vamos a adquirir, desideratas de los profesores en todo tipo de formatos, las resoluciones de la reunión escritas a mano que hay que poner en limpio, libros en mal estado... Hago y deshago montones mientras los clasifico: esto para mañana a primera hora, esto no se me puede olvidar, esto… ya veré cuando lo hago. Apago los ordenadores, hago una última revisión visual, abro todas las ventanas para ventilar y en la puerta me despido de la persona que entra a hacer la limpieza.

18:30 Depende del día llego a la piscina o a clase de inglés. Las dos actividades me relajan y me divierten.

20:30 Llego a casa. ¡Me muero de hambre!, pero espero a mi marido para hacer juntos la cena. Me tiró en el sofá para leer el periódico o algún libro de los varios que tengo empezados.

21: 30 Cenamos y comentamos las anécdotas del día.

22:30 Me entra la marcha, tengo un biorritmo nocturno, y enciendo el ordenador para leer mi correo, consultar webs, estudiar o escribir, mientras escucho música.

00:30 Reflexiono sobre la conveniencia de irme a dormir pero me interesa lo que estoy haciendo y no me apetece acostarme.

01:00 Me recuerdo a mi misma lo mucho que me cuesta levantarme cuando suena el despertador. Apago con desgana el ordenador y me dedico al descanso.

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