Las radios comunitarias, las antiguas radios "libres" de la transición y la movida madrileña, en España, son las radios comunitarias, quienes, por cierto, mantienen una estrecha relación con la comunidad hispanohablante del continente americano. En Madrid recientemente un tribunal ha dado la razón a Radio Vallekas (http://www.radiovallekas.org ) en la lucha por conseguir un hueco en el dial, el cual, será en el futuro digital y lleno de todos los contenidos inimaginables, como lo es ahora mismo gracias al internet multimedia.
La radio es un buen medio para alfabetizar, incluso para educar y culturizar, porque emplea la palabra, el ruido, el sonido, la música y precisamente, ahora, gracias a los editores computerizados de sonido se pueden hacer maravillosas obras de arte que podrían alcanzar incluso la categoría de música o música alternativa, más alla del buen rollo del rap y otras músicas callejeras y barriobajeras. Ahora cualquier adolescente espabilido puede montar su emisora de radio a través de internet y programar cualquier música que le guste, incluso producir el mismo la música.
Las radios comunitarias, decía, en España son un buen medio al alcance de una institución como pueden ser las Bibliotecas Públicas porque tienen un fin similar: no persiguen el lucro y su fin es principalmente la "rentabilidad" social: el encuentro, el diálogo, la exposición de todas las opiniones y criterios, filosofías y músicas diferentes, la cultura, el entretenimiento y la diversión.
Muchos programas de las radios comunitarias se dedican prácticamente a recoger y difundir la cultura oral, la narración, el cuento, lo que de forma gris ahora denominamos información y más petulantemente conocimiento.
Es curioso, que, en nuestra sociedad posmoderna exista un continuo bombardeo de noticias y mensajes publicitarios que van dirigidos al presunto ciudadano medio, el cual, por su parte, en la mayoría de los casos ignora el lenguaje , el contexto y el contenido de aquellos que pretenden persuadirle. Pongamos por caso, los telediarios, los informativos televisivos. Se dan por supuestas muchas nociones y conceptos y apenas hay tiempo, al menos eso dicen, para la explicación, las famosas cinco preguntas: qué, cuándo, cómo, por qué y quién. Todavía, contra lo que muchos pudieran pensar, vivimos en el subdesarrollo informativo dadas todas las potencialidades de los multimedia.