Ayudante de investigación en el Instituto de Diseño y Fabricación de la Universidad Politécnica de Valencia, redactor del Anuario ThinkEPI y miembro de Documenea. La formación académica de Enrique esta orientada a la Imagen y el Sonido, pasándose con posterioridad al mundo de la Documentación. Ha trabajado como documentalista y becario de la UPV con los procesos de convergencia de las titulaciones al proceso de Bolonia.
Personal
Háganos una pequeña presentación suya
En la actualidad soy ayudante de investigación en el Instituto de Diseño y Fabricación (IDF) de la Universidad Politécnica de Valencia y redactor del Anuario ThinkEPI; también colaboro en diversos proyectos relacionados con el mundo de la documentación como Documenea.
Con anterioridad he trabajado como documentalista en el estudio de arquitectura de José María Tomàs Llavador y he disfrutado/padecido diversas becas de colaboración en la UPV relacionadas con los procesos de convergencia de las titulaciones en el llamado proceso de Bolonia.
Antes de pasarme al lado oscuro de la documentación, trabajé como ingeniero técnico en la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación de la Generalitat Valenciana, como autónomo diseñando proyectos de instalaciones comunes de telecomunicación en edificios y en proyectos relacionados con la acústica y los ultrasonidos.
¿Cómo conoció RecBib? y… ¿qué le parece?
Lo conocí a través de un mensaje a través de la lista de distribución Iwetel; la primera impresión que tuve fue que detrás del proyecto había alguien con ganas de aprender, con capacidad de sacrificio y ciertas dosis de valentía, ingredientes básicos en nuestra profesión.
Me pareció un servicio con muchas posibilidades aunque debía mejorar algunos aspectos de usabilidad y organización, pero tenía el potencial para mejorar como así ha sido, sobre todo por la capacidad de ofrecer nuevos servicios y por las ganas de difundirlos entre la comunidad.
¿Si no se dedicase a este mundo qué le hubiese gustado ser?
A lo largo de mi vida he querido ser tantas cosas…astrónomo tal vez fue lo primero que quise ser (y lo he conseguido a medias, pues mi cabeza está en la luna gran parte del día). Ser guitarrista de una banda de blues y escritor también son profesiones con las que he soñado.
¿Qué es lo que más le gusta de su profesión? y… ¿qué detesta?
Lo que más me gusta de esta profesión es que, en gran parte, da sentido al resto de profesiones, esa fue la principal sensación que tuve cuando comencé los estudios de documentación. Estudiar la producción documental de una determinada comunidad para entenderla y poder ofrecerle servicios que la ayuden a desarrollarse es algo muy grande y bonito.
Lo que menos me gusta es que hay demasiado quejica y gurú y, además, suelen ser los que menos hacen por la profesión. Los que exigen todos los derechos pero no hacen ninguna de sus obligaciones.
Algo curioso que le haya pasado dentro de su profesión y que recuerde con una sonrisa.
Anécdotas tengo varias y variadas, pero ahora me he acordado de una de las primeras entrevistas que hice para documentación, siendo aún alumno. Se trataba de una empresa que quería organizar la biblioteca que tenía. Me hicieron varias preguntas acerca de cómo la organizaría yo, qué aspectos tendría en cuenta, etc. Entonces me confesaron que necesitaban organizarla porque, actualmente, la persona responsable de los libros los había organizado por tamaño y no encontraban nada. Me reí tanto por dentro que se notó por fuera.
¿Cuál fue su primera experiencia en una biblioteca?
Mis primeros recuerdos se remontan a mi época de la EGB, la profesora de ciencias sociales nos pedía con frecuencia trabajos de biografías de personajes famosos en la Historia para luego leerlos y comentarlos en clase. Cuando las enciclopedias de mi casa no bastaban (y la Web no existía todavía), marchaba junto a mi padre a la Biblioteca Pública de Valencia (situada cerca de mi tienda de cómics favorita), para consultar las enciclopedias con las que poder hacer mis deberes, aunque hacer los deberes tampoco era algo muy frecuente en mí…
Recomiende un libro, un disco y una biblioteca.
Un libro…recomendaría “Los tres mosqueteros”, de Alejandro Dumas (nunca las tabernas llenas de vino, comida y mujeres se han retratado mejor); un disco, qué difícil! me quedaría con “Born to run” de Bruce Springsteen (donde cada canción es una película y no un videoclip de opereta, como diría un buen amigo mío); y para biblioteca, pues me quedo con la biblioteca municipal de El Perelló, por ser mi pueblecito (pero el mando del aire acondicionado no se lo den al primero que entre por la puerta, por favor, que me constipo todos los veranos).
Profesional
¿Cuál es su labor dentro de su puesto de trabajo?
Soy ayudante de investigación en el IDF para el Departamento de Comunicación Audiovisual, Documentación e Historia del Arte, mis labores usuales son las de apoyo a la investigación que desarrolla el departamento en el área de la Documentación científica, centrada fundamentalmente en el sistema de publicación científica en la Web, Open access, bibliometría, normalización y últimamente temas de rankings cibermétricos. Mis funciones usuales son las de redactar informes, analizar datos y, fundamentalmente, hacer un seguimiento constante del estado de la cuestión de la investigación en nuestra área.
¿Cómo debe ser un buen profesional de la información?
Desde mi punto de vista, tiene que ser curioso, metódico y de mente abierta. Debe entender la finalidad de los procedimientos y las necesidades de los usuarios, sean de una biblioteca o de una empresa de calzado que desee mejorar el control de su stock y, sobre todo, entrenar una forma de pensar sistémica, porque en esta profesión se tiende mucho a perderse en los detalles.
¿Sabría decir cuál es y cómo ve el futuro de los bibliotecarios, archiveros y documentalistas?
Ojalá lo supiese, me ganaría una pasta como asesor. Nuestra profesión vive de la producción documental de diversas comunidades, y cambiará siempre en función de las necesidades de éstas y de la tecnología disponible para gestionar la información que producen.
En ese sentido, nos encontramos en un momento de la historia crucial; dentro de dos siglos estudiarán esta época como el momento en que arrancó la Web. Si estos colectivos no se reciclan ya, aunque sus conocimientos sean necesarios, no podrán llevarlos a cabo si no saben manejar (y entender) las herramientas que permiten aplicarlos. Y por tanto, las comunidades a las que sirven dejarán de pedirles ayuda.
¿Futuro? Mejor que nunca, pero si se está dispuesto a asumir que hay que seguir aprendiendo toda la vida.
¿Cree que los archiveros, bibliotecarios y documentalistas pueden ir de la mano?
Puedo entender que sean profesionales que sirven a colectivos distintos con objetivos diversos, que los procedimientos que sigan sean diferentes, que surjan asociaciones especializadas que defiendan los intereses particulares de unos u otros, pero el área de conocimiento es la misma. Negarlo es ser práctico pero no científico.
Separarlos sería como decir que el médico que me cura el catarro y el que me opera del pulmón pertenecen a colectivos diferentes, pues usan procedimientos distintos, pacientes con necesidades distintas, material e instrumentación distinta o responsabilidades y presupuestos también distintos. Pero ambos son del área de la medicina, y su labor es sanar a los seres humanos de sus dolencias.
En nuestro caso, todos somos profesionales de la información y nos encargamos del tratamiento y gestión de la información documentada, y me da igual que sea un artículo científico, una novela o un acta notarial escrita en latín. Dentro de nuestra profesión hay especializaciones, disciplinas y distintos intereses, como en todas partes.
¿Juntos de la mano? Lo que necesitamos es un sentimiento de pertenencia a un colectivo profesional, y eso no se consigue si nos separamos por el tipo de documento con el que trabajamos. Y para ello necesitamos planes de estudio con intensificaciones y especializaciones adecuadas, como ocurre en el resto de áreas.
¿Hay “crisis” dentro de nuestro campo?
Existe una crisis económica a nivel mundial y eso afecta a nuestra profesión indudablemente, pero no creo que seamos un colectivo especialmente afectado por ninguna crisis.
Desde luego, la Administración no puede acoger en su seno a todos los egresados que surgen cada año. Si esa mentalidad no la cambiamos sí tendremos problemas. Pero eso no es una crisis en el sector, sino una crisis en la vocación. Debemos tratar de definir cuál es nuestra vocación.
¿Qué cree que hace falta para ser reconocidos por la sociedad?
Desde mi humilde punto de vista, creo que lo que se necesita es protestar menos y estudiar/trabajar más. Si comparo los esfuerzos que tiene que hacer un arquitecto, médico o cualquier ingeniero (incluso técnico, con nivel inferior al licenciado en documentación) para poder sacarse su titulación y los esfuerzos que tienen que hacer los documentalistas…bueno, pues eso dice muchas cosas. Así que lo primero para ser reconocidos es disponer de una titulación universitaria completa, competente y justa con los tiempos que vivimos, eso nos dará credibilidad y respeto ante la Sociedad.
Lo segundo, el sentimiento de responsabilidad. Está claro que la responsabilidad de un arquitecto y la de un profesional de la información es diferente, pero creo que la responsabilidad hacia nuestro trabajo por parte de nosotros mismos es fundamental.
Cuando una persona pierde el sentimiento de responsabilidad hacia su trabajo es porque piensa que no es importante lo que hace. Y si uno mismo piensa eso, ¿qué van a pensar los demás? Este punto tenemos que mejorarlo también.
Bibliotecarios, archivero o documentalista… ¿se nace o se hace?
Creo que se dan ambos factores. En mi caso, llegué tarde al mundo de la información, pero nada más entrar me di cuenta de que esta profesión era la mía; por alguna razón inexplicable me encontré que la búsqueda y recuperación de la información explicaban inquietudes que siempre había tenido interiorizadas. Pero desde luego, de nada sirve “nacer” si luego no “te haces”.
Nuevas Tecnologías
¿Qué le parece la incorporación de las Nuevas Tecnologías en las bibliotecas y archivos? ¿Son necesarias o se podría vivir sin ellas?
Desde que el mundo es mundo la Humanidad ha empleado la tecnología disponible para facilitar sus tareas. Es un error creer que la tecnología es un sinónimo de electrónica e informática.
Si nos centramos en las tecnologías de la información y comunicación, ¿qué entendemos por nuevas tecnologías? El correo electrónico fue inventado con el telégrafo eléctrico hace cerca de 200 años, y si no que le pregunten a las compañías postales, muchas de las cuales tuvieron que cerrar entonces porque la gente dejó de enviar cartas (enviadas primero con tecnología “caballo” y luego “tren”) para mandar telegramas.
En cuanto al uso por parte de las bibliotecas y archivos. Hemos de preguntarnos qué volumen de información generan tanto las Administraciones como otras comunidades en formato electrónico y qué volumen generarán en unos años.
Dentro de una década nuestra profesión tendrá que manejar el tipo de documentación que se genere entonces (a saber cuál!), y tendremos que desarrollar herramientas para poder gestionarla.
No sólo tenemos que incorporar estas herramientas, sino participar en su diseño para hacerlas más funcionales a nuestros propósitos.
¿Qué es para usted la web 2.0? y… ¿la Biblioteca 2.0?
Creo que las “etiquetas 2.0” están siendo usadas con demasiada alegría. La Web 2.0 es un estado en la evolución de la Web, en la que la tecnología disponible ha facilitado el desarrollo de una serie de aplicaciones que permiten la interacción y participación de los usuarios en los procesos de publicación de contenidos, con todas las implicaciones sociales que ello conlleva.
Desde luego, todas esas herramientas se han creado porque existía una actitud, necesidad y predisposición social a usarlas. La Web es un reflejo de la Sociedad y las tareas de colaboración ya existían con anterioridad, pero ahora pueden ser aplicadas cuando trabajamos online. Por tanto, más que la “Web 2.0 es una actitud”, yo diría que ahora esa actitud online ya es posible, si uno quiere. Aunque también es importante la actitud offline, que nos olvidamos mucho de ella.
La Biblioteca 2.0 no sería más que aplicar todas esas herramientas y actitudes en el trabajo diario de una biblioteca, promoviendo con ello nuevos objetivos y horizontes en el desarrollo de la profesión.
¿Qué importancia tienen para usted las Redes Sociales? ¿Cree que son un avance para las relaciones con otros profesionales?
Los sitios web que permiten la creación de redes sociales son muy interesantes en nuestro campo (vale la pena recordar que vive en las ciencias sociales). En mi caso, me gusta tratarlos desde un punto de vista documental: los sitios de redes sociales son obras de referencia puras y duras (y vivas). Las posibilidades profesionales que ofrecen son enormes (basta con leer algo de Natalia Arroyo o Dídac Margaix, entre otros, para darse cuenta).
Evidentemente, como todo en la vida, tienen sus ventajas e inconvenientes. No conozco nada que sea perfecto en sí mismo. Pero precisamente nuestra labor profesional deberá guiarse por saber sacarles el máximo provecho evitando sus inconvenientes.
Para terminar…
Un color: el azul.
Un número: el 7.
Una manía: El Vodka, con limón siempre.
Una ciudad: Valencia (sin humedad).
Hasta aquí la entrevista a Enrique Orduña (muchas gracias) y la próxima semana tendremos a Eva Méndez (Profesora del departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III).
Me gustaría que le
By Anónimo (no verificado)Me gustaría que le hubieráis preguntado por el Plan-proceso de Bolonia.
Cuál es su opinión, y sobretodo si se siente bien trabajando por/para un tema tan polémico, y si comprende las protestas de los estudiantes.