Futuro de la Web y privacidad

3Sep2009

Hoy en día está claro que las redes sociales están teniendo una gran repercusión. Nos ayudan tanto a nivel personal como corporativo aponernos en contacto con los demás: amigos, clientes,... Sin embargo, la mayor parte de mis compañeros de trabajo y amigos son reticentes a utilizarlas. El miedo: la pérdida de nuestra privacidad. Sobre esto, tengo una opinión personal que me gustaría comentar, para ver hasta qué punto estáis de acuerdo.

Si miramos la situación hoy en día, nos daremos cuenta deque queramos o no ya hemos empezado a perder esa privacidad. Por ejemplo, cuando buscamos un trabajo las empresas de recursos humanos sólo tienen que googlear nuestro nombre para enterarse de muchas cosas sobre nosotros. No sólo sobre amigos y aficiones que puedan aparecer en nuestra red social, sino también cursos oficiales realizados, oposiciones a las que nos hayamos podido presentar, e incluso la última multa de tráfico no pagada o la expropiación departe del terrenito familiar que heredamos, y que el gobierno necesita para poder construir el tren de alta velocidad. Y a quien esté pensando “yo en Google no salgo”, para bien o para mal eso mismo les puede resultar un dato significativo.

Pero no sólo es esto. Por ejemplo, cuando usamos Google éste se queda con palabras que describen las búsquedas que hacemos. Así, en el propio buscador o en otros servicios como Gmail aparece publicidad relacionada con el perfil de nuestras búsquedas.

Y si miramos hacia el futuro más próximo, parece que la cosa irá a más. La Web3.0 o Web semántica en la que ya se está trabajando, tiene por objeto que las máquinas entiendan los contenidos de Internet. Esto hará que cuando realicemos una búsqueda los resultados sean más precisos, pero también se darán cuenta que el perfil de mi red social “familiar” y el de mi red “profesional” pertenecen ala misma persona, y cuando alguien busque mi nombre enlazará ambas identidades en la búsqueda.

Salir de esta realidad creo que será algo imposible, y puede llegar a límites insospechados. Por ejemplo, cuando dentro de unos años compremos un coche llevará integrado un ordenador que controlará todos sus dispositivos. Así cuando el depósito esté casi en la reserva el navegador te indicará una gasolinera de camino con los precios de la gasolina, y a lo mejor, hasta que tienes de oferta esas galletas de chocolate que tanto te gustan.

Evidentemente las comodidades serán mucho mayores, pero a costa de perder nuestra intimidad. La cuestión será quién y cómo manejarán esas cantidades de información.

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