La representación del contenido de una imagen fija se resuelve mediante la indexación, una de las operaciones más complejas debido a los elevados niveles de subjetividad que lleva aparejados y que se ven agravados por la propia naturaleza de la fotografía y su lectura, más allá de sus elementos denotativos puros. Además, nos hallamos ante un ejercicio importante, no tan sólo por el notable esfuerzo intelectual que conlleva, sino también por su determinante papel en el momento de la recuperación.
Recomendaciones
Para tratar de sobrellevar de la mejor forma posible la dificultad inherente en toda operación de indexación de documentos visuales, Sílvia Doménech comparte cuatro recomendaciones (1):
1. Saber leer fotografías. Más allá de su consideración como lenguaje, es indiscutible que la imagen representa un sistema de comunicación con elementos o signos diferentes a los textuales. Es importante, en este sentido, disponer de la cultura general y más concretamente visual para saber interpretar una fotografía, profundizar en ella, diferenciar sus aspectos icónicos y conceptuales y extraer su contenido más significante y significativo.
2. Concretar la unidad de descripción de la imagen. Es decir: definir y saber priorizar en el gran conjunto de referencias que una fotografía es capaz de condensar. En un principio la unidad documental ha de ser “la parte visible más pequeña que se puede reaprovechar” (2).
3. Fijar unas normas de indexación en base al tipo de documento, a la tipología de nuestros usuarios, al grado de descripción documental y a la temática que rige nuestro fondo. Esto permitirá que nuestra indexación sea coherente, más o menos específica y mejore, en definitiva, la recuperación.
4. Un indexador con talento y agilidad en la lectura de imágenes, con capacidad analítica y sintética, con un dominio de la terminología fotográfica y de la lengua en que se indexa y, por último, con control de técnicas y fuentes documentales complementarias. Además es importante coordinar los diferentes indexadores, debatiendo de forma conjunta y actualizando constantemente la normativa común. Esto permitirá ganar exactitud y coherencia y reducirá la subjetividad inherente en el proceso de indexación de imágenes.
Finalmente, se ha de asumir que a menudo, debido a las dimensiones del fondo o a los objetivos del archivo, es inviable o innecesario llevar a cabo un profundo nivel de descripción en la totalidad de los materiales. Sin embargo se ha de considerar que dentro de la descripción del contenido deberíamos incluir, como mínimo, los siguientes campos: un resumen del contenido, descriptores de autoridades (personas y entidades), descriptores geográficos y descriptores temáticos. (3)
El tesauro
Debido a la complejidad que implica la indexación de documentos visuales se recomienda el uso de lenguajes documentales y se propone como ideal el uso del tesauro (4). En el ámbito de la información de carácter gráfico podemos citar, a nivel internacional, el Art and Arquitecture Thesaurus (AAT) surgido en el seno del Getty Information Institute, el Thesarus for Graphic Materials (TGM) de la Library of Congress of EEUU, la iniciativa ICONCLASS, un original proyecto de clasificación decimal dirigido a obras de arte y el Thesaurus Iconographique de Garnier realizado para describir el contenido de cualquier representación artística. Un ejemplo más cercano y local, es el conocido tesauro BIMA creado por Silvia Domènech en 1997, con el objetivo de catalogar el contenido de las fotografías de la ciudad de Barcelona. (5)
En todo caso, el tesauro es una inversión muy potente (especialmente en recursos humanos) y no siempre necesaria. La elección del lenguaje documental ha de estar condicionada por la naturaleza del archivo (misión, usuarios, fondo, entre otros aspectos) y por la cantidad de recursos disponibles.
Bibliografía
(1) Domènech, Sílvia. “La indexació de fotografies”. Métodos de Información. Núm.34, noviembre 1999, p. 62.
(2) Ibid., p. 63.
(3) Foix, Laia. “La Catalogació descriptiva de les imatges fixes”. Métodos de Información. Núm.34, noviembre 1999, p. 58.
(4) Boadas, Joan; Casellas Serra, Lluís-Esteve; Suquet, M. Àngels. Manual para la gestión de fondos y colecciones fotográficas. Girona: Centre de Recerca i Difusió de la Imatge, (CDRI), Ajuntament de Girona, 2001, p. 198.
(5) Domènech, Sílvia. Tesaure BIMA. Barcelona: Generalitat de Catalunya, 1997.