Con la voluntad de construir una web más rápida y ligera, el gigante de la red Google ha propuesto un nuevo formato llamado WebP que pretende destronar el estándar de facto JPEG.
La supuesta ventaja de WebP es una mayor compresión (hasta un 40% más) a igual calidad. Esto significa un menor peso de las páginas web y, en consecuencia, una navegación más rápida y una mayor capacidad de almacenamiento en nube. Si consideramos que gran parte de la información de la red es de carácter visual, hemos de aceptar que nos hallamos ante una novedad interesante. Parece ser que la compresión se logra gracias aun códec de código abierto VP8. Esto permite apuntar que el WebP será, igual que el JPEG, un formato abierto y libre.
Los usuarios de Linux ya tienen la posibilidad de probar el conversor de JPEG a WebP que Google ha puesto a su disposición en Google code.
Algunas aplicaciones, como Pixelmator, ya han anunciado su compatibilidad con WebP. Es de esperar que pronto la mayoría de navegadores den soporte a esta iniciativa. Veremos que ocurre. No sería la primera vez que fracasa la apuesta por un nuevo formato. Recordemos, por ejemplo, lo que ocurrió con el
JPEG_XR de Microsof.