Mantener una colección actualizada, adaptada a las necesidades reales de los usuarios y, por lo tanto, viva y en buen estado para su utilización, implica una revisión constante de los fondos que tendrá que realizarse con criterios estrictamente profesionales y claramente definidos. Las ventajas que se derivan de la puesta en marcha de este proceso son tan evidentes para la colección, tan ventajosas para los profesionales y tan útiles para el usuario que todas las bibliotecas deberían integrar el expurgo en sus políticas de desarrollo y gestión.