La irrupción de la tecnología en las bibliotecas y en los centros de documentación ha traído consigo cambios sustanciales en las formas de comportamiento de los usuarios a la hora de la búsqueda de información. Los avances tecnológicos marcan el ritmo de la actividad mundial en todos los ámbitos; social, cultural, económico, político, etc. En el ámbito universitario y científico el cambio ha sido mayúsculo, favoreciendo el acceso instantáneo y desde cualquier lugar a las publicaciones científicas. Hecho que ha puesto en cuestión la posición de la biblioteca al ver sustituido por Internet su papel de intermediaria entre la información y el usuario. Ante este contexto, la desbordante cantidad de información a la que nos vemos expuestos ha supuesto un nuevo auge en el desarrollo de los gestores bibliográficos. En este sentido, el rol de las bibliotecas cambia convirtiéndose el profesional de la información en el encargado de la formación de sus usuarios y su
alfabetización informacional.