La conservación preventiva consiste fundamentalmente en asumir la responsabilidad de salvaguardar los fondos documentales y bibliográficos por parte todos aquellos que de un modo u otro se relacionan con los libros y documentos. En este sentido, es muy importante poder garantizar que los sistemas de instalación no suponen una amenaza para su adecuada conservación y aumentar, en función de los recursos disponibles, las condiciones de seguridad.