La irrupción de la tecnología en las bibliotecas y en los centro s de documentación ha traído consigo cambios sustanciales en las formas de comportamiento de los usuarios a la hora de la búsqueda de información. La desbordante cantidad de información a la que nos vemos expuestos ha supuesto un nuevo auge en el desarrollo de los gestores bibliográficos. Los usuarios cada vez más tienden a acumular pequeñas colecciones personales con ingentes cantidades de información que deben administrar y gestionar.