Las actas capitulares del archivo catedralicio censan en el Burgos de 1631, que entonces contaba con unos 8.000 habitantes, un total de 2.300 pobres, un centenar de los denominados "pobres vergonzantes", cuatrocientos mendigos, mil niños, cincuenta enfermos, doscientos trabajadores, cien oficiales y trescientas mujeres, todos ellos "sumidos en la indigencia".
Hoy se ha presentado en la propia catedral el trabajo de catalogación que se ha realizado con las actas del siglo XVII, que sigue completando una tarea iniciada en 1994 gracias al apoyo económico de Cajacírculo, que ya ha invertido en estos trabajos más de un millón de euros.
Hasta ahora se han censado 126.853 documentos, que confirman a este depósito documental como "uno de los más ricos de las catedrales españolas", según ha afirmado el presidente del cabildo, Matías Vicario.
Los trabajos de catalogación han permitido clasificar ya los volúmenes, los libros no impresos y las actas hasta el siglo XVII, aunque el mismo equipo, formado por tres expertas, trabaja ya en las actas del siglo XVIII.