Los legajos, las cartas, los manuscritos, los archivos, incluso las partituras musicales de los viejos maestros, que también hablan del tiempo y el lugar en el que sonaron, integran esta aventura que ya ha trasladado 1.720 obras a la red. De ellas 1.514 son libros. El más antiguo de todos data del siglo XVI, fue editado en 1588 y ya ha tenido que ser curado de sus heridas temporales por las manos restauradoras de las monjas pelayas. Sin autor conocido, se conserva bajo un curioso y larguísimo título: 'Libro de los estatutos y constituciones de la Sancta Iglesia de Ouiedo, con el Ceremonial y Kalendario de sus fiestas antiguas, ordenado por don Diego Aponte de Quiñones, Obispo de la dicha Iglesia, Conde de Norueña y del Consejo del Rey nuestro Señor, iuntamente con el Dean y Cabildo de su Sancta Iglesia'.
El resto de las piezas de la Biblioteca Virtual del Principado que se han vertido también a este espejo informático del legado bibliográfico asturiano, que abarca toda la historia, desde la literaria a la económica y la política, lo componen 49 ejemplares de prensa, el más antiguo publicado en 1778; 10 fragmentos de volúmenes inconclusos, no porque sus autores no les dieran término, sino porque no se conservan completos. El que más se adentra en el pasado fue editado en el siglo XVIII, concretamente de 1775. Tres años más tiene la obra musical más vieja de la colección digitalizada, que pone a disposición de cualquier investigador o curioso 76 partituras. También se pueden consultar 71 manuscritos, el más longevo tiene exactamente 310 años (es de 1701) y recoge el sumario de armas y linages de Asturias recopilado de varios autores por Tirso de Avilés.
Entre las piezas más llamativas, una breve canción heróica dedicada al principal ilustrado asturiano. Titulada 'A Jovellanos en la traslación de sus cenizas el 20 de abril de 1842', es obra de Eulalia de Llanos Noriega, que pertenece a las colecciones del Museo del Pueblo de Asturias, una de las muchas instituciones que participan de la Biblioteca Virtual. Aporta exactamente 40 piezas singulares.
Son muchos los títulos que llaman poderosamente la atención, como el que autografía Juan García Jovellanos, en 1774, bajo este epígrafe: 'Azote del cortejo crítica contextación y metrico-moral argumento a una dama cortejada contra la voluntad de su esposo' y que dedica en su quinta página: «A mi señora, la señora María Josefa Jove Llanos Ramírez y Miranda».