Como cada año, los exámenes de junio ponen a prueba los nervios de miles de estudiantes. Sólo en la Comunidad de Madrid, son 200.000 los alumnos matriculados en carreras universitarias. A ellos hay que sumar el contingente de los que afrontarán las Pruebas de Acceso a la Universidad, la famosa y temida selectividad. Y como sucede cada año cada vez que arranca el suplicio de los exámenes, empieza la saturación de las bibliotecas públicas.
Ocurre que un gran número de estudiantes opta por preparar los exámenes en la biblioteca, ya sea en la de su facultad o en la de su barrio y, claro, resulta que no hay sitio para todos. Muchos aplicados se pegan severos madrugones para acceder a las bibliotecas. Eso, pese a que en estas fechas la Comunidad de Madrid abre siete bibliotecas públicas 24 horas al día, incluso en los fines de semana. Sin embargo, habida cuenta de los muchos esfuerzos de algunos por «pillar sitio», parecería que el despliegue es insuficiente.
En total, la Comunidad pondrá en servicio las 24 horas del día 1233 puestos de lectura repartidos en siete bibliotecas en los distritos de Chamberí, Salamanca, Retiro, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca, Latina y Centro. Sin embargo, con respecto a otros años, se ha reducido el número de plazas ofertadas. Este dispositivo especial para la época de exámenes se puso en marcha en 2005, pero desde entonces ha ido reduciéndose el número de plazas ofertadas por su elevado coste. Una oferta que se reduce para perjuicio de unos estudiantes que, según cuentan, tienen verdaderos problemas para concentrarse en sus casas. Para muchos, internet es un pernicioso acompañante a la hora de estudiar.