Los diputados franceses examinaban ayer un proyecto de ley "relativo al precio de los libros digitales", en el que contempla abiertamente aplicarles la política en vigor para los libros impresos desde 1981, revolucionaria en su día, de un precio único mínimo obligatorio y de un tipo de IVA reducido.
El proyecto de ley, que ya pasó por el Senado, retoma las grandes líneas de la ley Lang de 1981 y se basa en dos ideas fundamentales: en primer lugar, el precio del fichero numérico de una obra será fijado por el editor y cualquier práctica de dumping por parte de un vendedor al por menor está prohibida; en segundo lugar, el tipo del IVA aplicable a los ebooks será el clásico 5,5% destinado a los productos culturales más selectos (como los libros impresos), y no el 19,6% que se aplica a otros o a las mercancías en general.