Desde fuera nada anuncia la luz del interior. Las zonas de lectura son luminosas. El sol penetra por los ventanales abiertos a los patios interiores. El paisaje del entorno entra a través de los vanos acristalados que salpican la fachada como si fueran lienzos donde puede introducirse el lector con su libro. O el libro con su lector. Es el centro Carlos Santamaría, que abrió ayer sus puertas. En sus salas aguardan 530.000 volúmenes recién colocados en estanterías.
«Es el corazón del campus de Ibaeta», afirmó el rector de la UPV/EHU, Iñaki Goirizelaia. Poco antes, el alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, había dicho algo parecido pero con otras palabras. «Una universidad es un conjunto de casas reunidas alrededor de una biblioteca».
El rector y el alcalde, junto con la consejera de Educación, Isabel Celaá, la diputada foral de Cultura, Ikerne Badiola, y familiares de Carlos Santamaría, presidieron el acto de inauguración de la Biblioteca Central de Ibaeta, que lleva el nombre del matemático, filósofo, meteorólogo, euskaltzale y pacifista donostiarra. El nuevo edificio, que nace «con la vocación de ser un referente en investigación en las áreas de las Ciencias Sociales, Jurídicas y Humanidades», albergará las bibliotecas de Arquitectura, Derecho, Empresariales, Filosofía, Ciencias de la Educación y Psicología, Magisterio, Politécnica e Informática y Químicas.
Las salas y despachos están ya parcialmente ocupados por el personal del centro, que abrirá sus puertas al público el próximo lunes. En principio, el acceso y préstamo de la Biblioteca Central estará reservado a la comunidad universitaria, aunque en un futuro podría abrirse al público en general. Los usuarios de las instalaciones, que tienen capacidad para 800.000 volúmenes, dispondrán de 1.200 puestos de lectura ubicados en 8.425 metros cuadrados de los 16.600 con los que cuenta el centro.
El edificio, diseñado por el arquitecto Ander Marquet, ha supuesto una inversión de 27,6 millones de euros y está distribuido en tres niveles (sótano, planta baja y planta alta). Es una blanca estructura circular que recuerda a una nave espacial de película en la que la luz de las salas de lectura contrasta sin embargo con la iluminación artificial de los despachos interiores, que no tienen ventanas. Estos despachos están destinados al personal de los grupos de investigación, institutos y cátedras, que ya han comenzado a instalarse en el inmueble.