El editor italiano Franco Cosimo Panini, que se ganó la vida publicando cómics, vendiendo cromos, y editando lujosos volúmenes de arte y facsímiles de códices antiguos, se propuso reunir en una sola colección los libros más hermosos del mundo. Los manuscritos más raros, los librios miniados más famosos, los grabados más espectaculares debían fomar parte de lo que Panini llamó la Biblioteca Imposible, un reto que ni el más culto ni el más poderoso de los príncipes del Renacimiento se hubiera atrevido a emprender.
Panini lo logró antes de morir en el año 2007 y quiso el azar que el último gran códice que editó fuera El Libro de la Suerte, una obra cuyo original del siglo XV se conserva en la Biblioteca Nacional Marciana de Venecia y que habla del tarot, de las cartas y de la rueda de la vida.
Desde ayer, la otra Biblioteca Imposible está en Ponferrada. Entre los muros reconstruidos de la zona palacial de lo que un día fue un castillo templario. Y el sueño, hecho realidad, ha sido esta vez el de un coleccionista del Bierzo, Antonio Ovalle, que a lo largo de su vida ha gastado su dinero en reunir decenas, centenares de libros hermosos para después donarlos al Ayuntamiento de Ponferrada.