Exámenes de septiembre. Nervios entre los universitarios, que se juegan repetir asignatura el próximo año. El calor aprieta todavía y es difícil estudiar cuando en la calle aún se siente el verano. Por eso, muchos estudiantes prefieren acudir a las bibliotecas para conseguir la concentración que no logran en casa.
Pero lograrlo es complicado. Durante el mes de agosto, todas las bibliotecas de la Universidad de Málaga (UMA) han permanecido cerradas, salvo la General, que abrió sus puertas el día 22 del pasado mes. Pero conseguir una silla allí es misión imposible ante cientos de estudiantes que madrugan, y mucho, para asegurarse un puesto. El resto de las bibliotecas universitarias lo hicieron el día 1 de septiembre en el horario habitual. Pero éste no incluye los fines de semana, y solo dura hasta las 21.00 horas como mucho.
El Ayuntamiento de Málaga ha puesto en marcha este verano una experiencia piloto en la biblioteca municipal Miguel de Cervantes, en la calle Martínez Maldonado. Durante los exámenes de junio y septiembre, ha abierto su sala de estudios en horario especial todos los días de 10.00 a 14.00 horas por la mañana, y de 15.00 a 02.00 horas en horario de tarde y noche.
Mario Cortés, concejal del distrito de Bailén-Miraflores asegura que la demanda es muy alta, sobre todo en los días en los que la UMA cierra sus bibliotecas. Tanto, que han decidido convertir el salón de actos este último mes en una sala de estudios más, con lo que este espacio municipal pasa de 100 puestos de estudio a 200. «Intentamos dar respuesta a las dificultades de universitarios y opositores para hallar una plaza, sobre todo por las noches y los fines de semana», afirma Cortés, que recuerda que habilitar las bibliotecas en las épocas de exámenes era un compromiso electoral del equipo de gobierno para complementar a las de la UMA y ofrecer también un servicio de cercanía.