El Congreso Bibliotecas Escolares en Tránsito, que concluirá hoy, centró sus debates de ayer en analizar las consecuencias que las nuevas tecnologías acarrean a las bibliotecas escolares y en estudiar el necesario cambio de rumbo que deben afrontar estos centros para seguir contribuyendo a la promoción de la lectura. Javier Celaya, del portal cultural Dosdoce.com creado en el 2004, animó a las entidades del sector cultural a utilizar las nuevas tecnologías como herramientas para contribuir mejor a la difusión de sus estrategias. Se trata de perder el miedo inicial y aprovechar las ventajas de unas herramientas que pueden contribuir mejor a lograr el objetivo de las bibliotecas, que no es otro que promover la lectura.
Daniel Cassany y Joaquín Rodríguez, junto a Luis González como moderador, centraron el debate en analizar los cambios sufridos por las bibliotecas escolares desde la irrupción de las nuevas tecnologías en este espacio. Daniel Cassany planteó si la biblioteca «es un lugar o una actividad» y, en su opinión, «son cada vez menos un lugar y más una actividad». A este cambio de concepto han contribuido fundamentalmente las nuevas tecnologías. Si, en un primer momento, las bibliotecas se centraban en la catalogación de documentos, Cassany considera que «las escolares cada vez más deben centrarse en los lectores y en los formadores».
Por su parte, Luis González, considera que las bibliotecas escolares pueden contribuir «a una navegación segura» y a colaborar con los chavales para que «aprendan a discriminar las fuentes, saber la validez de las fuentes de información, comprender el texto, ser competentes a la hora de enfrentarse a la lectura en Internet».