Los voluntarios no sustituirán a los bibliotecarios, sino que los complementarán

La polémica surgió tras la visita del delegado de las Artes, Fernando Villalonga, a la futura biblioteca del barrio de San Isidro, ubicada en la calle Antonio Vico. Una biblioteca cuyas obras están finalizadas, pero que está pendiente de apertura a la espera de recibir el equipamiento y la dotación de personal necesario.

Tras anunciar que la fecha prevista para su inauguración era el segundo semestre del año, Villalonga señaló que, en cuanto al personal, quería “proponer un nuevo modelo de gestión más participativo con la ciudadanía; allá donde la administración no llegue pedimos la colaboración ciudadana”. Estas han sido las palabras que han provocado las críticas de algunos sectores sociales y de la oposición, que entendían que el delegado se refería a la sustitución del personal bibliotecario por voluntarios sin remuneración.

Hasta 2012, el Ayuntamiento de Madrid tenía 17 bibliotecas municipales. En caso de que se produzca la transformación de las regionales a municipales, se contará con una serie de plazas vacantes de personal bibliotecario. Es por tanto “urgente asegurar los puestos de trabajo y cubrir con profesionales remunerados las vacantes”, afirma Ana García D’Atri, portavoz socialista de las Artes.

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