En noviembre las bibliotecas de la Universidad de Navarra se han llenado más de lo habitual. Con el nuevo calendario Bolonia, sus 13.000 alumnos comienzan hoy los "exámenes de febrero".- Con el calendario Bolonia, el tiempo se ha echado encima de estudiantes y profesores.
TACONES. Cualquiera diría que no es lo más indispensable para estudiar. Algún estudiante que otro en la Universidad de Navarra no debe de pensar así. Es miércoles, y son exactamente las cuatro de la tarde en la biblioteca de Humanidades. Pasa un minuto y unas amigas aparecen en la biblioteca. Con tacones, pisando fuerte. Como ella, habrá más luego. Unos 20 paseos en una hora.
La mayoría les oyen y giran su cabeza; algunos, como Álvaro, estudiante de Magisterio, "fichando". Otros, simplemente distraídos.
Hoy comienzan, de manera oficial, los "exámenes de febrero". Esta es una de las novedades de Bolonia, porque se adelantan a diciembre, lo que servirá a alumnos y profesores para disfrutar de unas Navidades más relajadas. "Se les ha echado el tiempo encima a los profesores. No les da tiempo de finalizar el temario, y las prácticas se han juntado con los exámenes. Además, tenemos sólo dos semanas para hacerlos, en vez de tres. Nosotros tampoco estamos metidos en temario, se nos ha echado el tiempo", reflexiones de alumnos.
Siendo consecuente, hay quien no pierde el escaso tiempo del que dispone. Maria José, futura médica, entra a la sala y vuelve al tajo tras la comida. Enchufa los cascos al móvil, sintoniza la radio y comienza a repasar sus apuntes, ajena a la realidad que le rodea. Gustavo, también futuro médico, fija su mirada en los apuntes de bioética. Inmóvil, lee con los cascos puestos, y memoriza. Ni un boli, nada. Ambos buscan la soledad, y por eso eligen la biblioteca de Humanidades en vez de la de Ciencias. Los dos dicen que allí se agobian y aquí se relajan. Que allí tienen que llegar como tarde a las 8 y media de la mañana y aquí se pueden permitir el lujo de entrar a las 9, incluso a las 10. Y aquí conocen menos gente con la que distraerse. Aún no han llegado todos de la sobremesa.