Un tribunal de Estados Unidos confirma que las biblitoecas pueden filtrar el contenido online al que se puede acceder desde sus ordenadores, en un país en el que millones de personas dependen de las bibliotecas para conectarse.
Un tribunal del estado de Washington ha dado la razón a una biblioteca pública que ha decidido filtrar el contenido de la Red al que se puede acceder desde sus equipos, lo que abre la puerta a que otros centros públicos sigan su ejemplo.
La práctica, indicó el tribunal, no es censura sino "desarrollo de recopilación" de información, es decir, que igual que la dirección del cento puede decidir qué libros compra y ofrece y cuáles no, debería poder seleccionar el contenido online al que permite acceder.
Concretamente, las bibliotecas públicas podrán "filtrar el acceso a Internet para todos los usuarios sin deshabilitar el filtro para permitir acceso a páginas con expresión protegida por la Constitución a petición de un usuario adulto de la biblioteca".