De lúgubres salas, mal iluminadas y peor ventiladas, donde libros y polvo se acumulaban en interminables estanterías, a modernos edificios con altos techos y muros de cristal, sofás donde descansar entre lectura y lectura y todas las modernas tecnologías al alcance. La red de bibliotecas públicas madrileñas ha cambiado en el fondo y en la forma, y hoy reúne 44 centros en la capital y 215 en toda la región madrileña, con más de un millón de volúmenes disponibles, 2.160 puestos de lectura, 447 puestos de hemeroteca, 299 puestos de internet y 47 puestos de visionado. Y con las últimas tecnologías a disposición de los usuarios.
La última de las inauguradas, esta misma semana, es la “María Zambrano”, situada en el centro cultural Eduardo Úrculo del distrito de Tetuán. En ella, además de acceso a Internet, wi-fi, documentos electrónicos o catálogo on-line, existe también un servicio de libros electrónicos, con tarjetas de memoria que contendrán 1.000 títulos y que se prestarán por periodos de un mes. Un servicio que se irá extendiendo paulatinamente al resto de estos equipamientos.
Las bibliotecas públicas hoy –tanto las municipales como las regionales, sin olvidar las que pone a disposición de los ciudadanos la Obra Social Caja Madrid-, prestan a sus usuarios catálogos por PC, materiales audiovisuales y publicaciones periódicas. Ofrecen puestos de lectura convencionales, pero también espacios habilitados con ordenadores y acceso a Internet, con un tiempo máximo de utilización del servicio de una hora. Cuentan con catálogos on-line de sus fondos, disponen de wi-fi y, en definitiva, ponen todos los recursos tecnológicos del siglo XXI al alcance de los usuarios.