El soporte futuro del libro puede ser el peor enemigo de su porvenir. Paradojas de un sector en el que fotocopiar medio kilo de cuartillas encuadernadas no tenía sentido pero que podría afrontar, como el resto de la industria cultural, el fantasma de la «piratería» en el proceso de su digitalización. Cientos de páginas web ya ofrecen enlaces para descargar copias ilegales de las novedades editoriales y miles de títulos clásicos.
A través de un solo enlace, en internet existen «bibliotecas» que facilitan el acceso a más de 7.500 títulos en castellano para ser descargados directamente, entre ellos, novedades como «Invisible», el último título de Paul Auster, y superventas como las sagas de «Crepúsculo» y «Millenium». Pero aún más. Desde Aristóteles a Sebald, y de Brecht a Zola, clásicos no sujetos a derechos de autor (pero con traducciones o ediciones que sí los tienen) pueden descargarse en pocos minutos.