Este año la primavera viene con retraso y ha sido la invitada de lujo en la inauguración de casi todas las ferias del libro. Es una buena noticia que podríamos aprovechar para medir nuestro grado de interés por la lectura y descubrir que nuestra relación con la cultura de los libros está cambiando vertiginosamente. Y no se debe sólo al hecho de que compramos menos libros porque disponemos de menos dinero sino al hecho de que nuestros alumnos e hijos no sienten la necesidad de leer ningún libro.