Google argumentó en un firme y en ocasiones elocuente informe que un acuerdo alcanzado con la Sociedad de Autores para digitalizar millones de libros es legal y una contribución al conocimiento humano.
El ambicioso plan de Google ha sido elogiado por ampliar el acceso a los libros, pero el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo criticó el 4 de febrero por varias razones, afirmando que potencialmente puede violar leyes antimonopolio y de derechos de autor.
Google se mostró en desacuerdo, y dijo que el pacto enmendado cumple con la ley.
El gigante Google, enzarzado en una pugna con el mundo editorial francés, reconoció ayer su estrategia dual en el país vecino. Por un lado, aceptó retirar de su catálogo Googlebooks más de cien extractos de obras que había digitalizado sin permiso, pertenecientes al grupo editorial La Martinière. Se someterá así a una sentencia reciente del Tribunal de Gran Instancia de París que le condenaba por "falsificación de derechos de autor".
Tampoco así. Eso es lo que el Gobierno estadounidense le ha dicho esta semana a Google sobre su biblioteca digital universal. La empresa informática lanzó su proyecto en el 2005. Pretendía escanear y colgar en Internet todos los libros estadounidenses y de otros países. La idea así vista sonaba maravillosa, todos los libros del mundo a un clic. Google comenzó su proyecto y poco a poco fueron apareciendo fragmentos de libros en Internet.
Cedro, la asociación que gestiona los derechos de propiedad intelectual de los autores y editores españoles, no ha descartado la posibilidad de pedir indemnizaciones a Google por la digitalización de libros -tal y como ha ocurrido en Francia-, y reconoce que "todavía no ha tomado una decisión al respecto".
Los miembros de la Unión Europea quieren crear un proyecto conjunto de digitalización de libros, dijo el ministro de Cultura francés, Frederic Mitterrand, desafiando el plan de Google de crear una biblioteca digital gigantesca.
Los ministros de la UE acordaron el viernes en Bruselas crear un comité de sabios para labrar un plan, dijo Mitterrand en una entrevista con el diario francés Journal du Dimanche, publicado el sábado.
La directora de la Biblioteca Nacional de España, Milagros del Corral ha desechado la posibilidad de llegar a acuerdos con Google para la digitalición de sus libros, a diferencia de los acuerdos alcanzados entre el buscador y las bibliotecas de Cataluña y la Universidad Complutense de Madrid. "No vamos a firmar ningún acuerdo con Google" ha señalado del Corral.
"Google nos engañó". Peter Brantley, director de la organización bibliotecaria sin ánimo de lucro Internet Archive y ex director de la Federación de Bibliotecas Digitales de EEUU, explica así a Público cómo comenzó su cruzada contra la digitalización de libros del gigante de Internet. Y continúa: "Cuando empezaron, lo hicieron bajo la premisa de que era sólo para búsquedas. Lo que no sabíamos es que durante dos años negociaron con autores y editores para vender estos libros en la Red sin que les demandasen".
El responsable en España del proyecto de digitalización de libros de Google, Luis Collado, ha convocado este martes por la mañana a los medios (por segunda vez en lo que va de año) para explicar en qué consiste el acuerdo entre autores y editores de EE UU y el buscador; acuerdo en plena revisión tras levantar recelos (y adhesiones) en todo el mundo y que todavía debe ser aprobado por la justicia.
La casa editorial Editions de la Martinière y dos sociedades de autores o editores franceses intentarán mañana en los tribunales cortar el voraz apetito de Google y de su motor Google Book Search por la digitalización de obras literarias de todo el planeta.
Google Book Search y la empresa On Demand Books anunciaron ayer un acuerdo que permitirá imprimir a medida, en tiendas de todo el mundo y en apenas cuatro minutos, los dos millones de libros que Google ha escaneado a lo largo de los últimos cinco años y cuyos derechos de autor ya no están vigentes. Es decir, Hamlet, Moby Dick y todas las obras anteriores a 1923, incluidas las descatalogadas.