Los españoles leen una media de 10,3 libros al año, una cifra que aumenta respecto a 2010, según revela el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de 2011, elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) con el patrocinio de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura.
Cantabria es la comunidad autónoma con un mayor porcentaje de lectores de libros electrónicos, un 6,1 por ciento, mientras que en el conjunto de España la media de quienes declaran leer con este tipo de dispositivos no llega al 3 por ciento.
Todavía hay mucho margen para mejorar. El 54,4% de los andaluces lee libros habitualmente. Ese porcentaje se ha duplicado en las tres últimas décadas, pero Andalucía sigue ocupando los últimos puestos con respecto al resto de comunidades. De hecho, la media nacional está 7,5 puntos porcentuales por encima. Respecto al índice de lectura general, el 87,7% de la población andaluza de más de 14 años declara leer en cualquier tipo de material, formato o soporte impreso o digital. En 2004 ese porcentaje era del 83,3%.
Las personas que mantienen el cerebro activo durante toda la vida con actividades cognitivamente estimulantes, como la lectura, la escritura y juegos tienen menos niveles de una proteína vinculada con el Mal de Alzheimer.
Según un estudio publicado en la edición on line de la revista "Archives of Neurology", los escáneres cerebrales han revelado que aquellos que han realizado este tipo de actividad tienen niveles reducidos de la proteína beta-amiloide, que forman las placas seniles en el cerebro de los pacientes de Alzheimer.
La falta de dinero de las administraciones públicas está llegando a límites insospechados. No sólo está afectando a las grandes partidas económicas de las distintas consejerías sino también a programas discretos que, pese a no costar elevadas sumas de dinero ni ser básicos, sí que son muy apreciados por los ciudadanos, que están dispuestos incluso a movilizarse para defenderlos.
El Ministerio de Cultura, en el marco del XVI Concurso 'María Moliner' ha premiado el proyecto 'Las aventuras de Tintín en Alcántara' que ha elaborado la biblioteca pública municipal de esta localidad cacereña y la Universidad Popular, en colaboración con su colegio público Miguel Primo de Rivera.
El premio consiste en un lote de libros que viene a enriquecer los 29.020 ya existentes en la biblioteca de este municipio que ha puesto en valor la riqueza patrimonial de la ciudad y ha manifestado el "mal estado" en el que se encuentran a través del certamen.
Érase una vez un país donde el sector de la literatura infantil era de los pocos que escapaba a la crisis económica, y donde los niños eran grandes lectores y superaban a sus padres en el consumo de libros. Aunque estas palabras podrían sonar a un cuento imaginado por muchos hace años, todo es real.
Once bibliotecas asturianas lograron en 2011 el premio «María Moliner» de Animación a la Lectura que convoca anualmente el Ministerio de Cultura. A la convocatoria de este año se presentaron 580 proyectos de toda España, dieciséis de ellos asturianos. El Principado ocupa el puesto duodécimo -entre 50- en la clasificación por provincias de ideas presentadas desde la creación del galardón, en 1998, y el séptimo en premios recibidos.
El conseller de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, pretende pasar del actual 61,9% de catalanes que lee al menos un libro al trimestre al 71%, la media de lectura de libros en la Unión Europea (UE).
El Plan Nacional de Lectura 2012-2016, presentado este lunes, quiere aumentar el prestigio de la lectura, impulsarla en el ámbito educativo, fortalecer el sector editorial y las librerías, incrementar la lectura en las bibliotecas y dar más visibilidad a la figura del autor, pero nace sin dotación presupuestaria.
La máquina lleva una funda negra y tiene un plástico protector en la pantalla que, si le da el sol, parece un espejo. Los mayores del Centro de Día Hogar III de la capital lo miran extrañados. Muchos echan de menos, en esos momentos en que el libro electrónico (ebook) gira en las manos del delegado de Cultura, Antonio J. Lucas, unas cuantas páginas con olor a imprenta. Un marcador de dibujos, y el tacto del papel recién estrenado en las manos.