Desde hace unos meses Google Books, servicio en funcionamiento a partir de 2004, se encuentra en boca de todos. Luis Collado, director de Google Books España, ha respondido amablemente a nuestras preguntas sobre su trabajo, el mundo editorial en la actualidad o su opinión sobre el futuro que le espera.
Para comenzar y situar a nuestros lectores, ¿en qué consiste exactamente su trabajo? Del trabajo que realiza en estos momentos, ¿qué es lo que le resulta más interesante?
Soy el responsable de Google para España y Portugal. Mi trabajo consiste en promocionar Google Books en los países bajo mi responsabilidad y firmar acuerdos de colaboración con todos los actores del mundo editorial.
Lo más interesante de mi trabajo es hacerlo dentro de un sector como el editorial, tradicional y poco dado a cambios, en un entorno cambiante como el que las nuevas tecnologías están empujando.
¿Cuál es su formación?
Soy economista, con un master en marketing.
En los últimos meses se suceden las noticias en los medios de comunicación generalistas acerca de los problemas que el proyecto Google Books está teniendo en relación a los derechos de autor y la difusión libre y gratuita de libros. Sin embargo, a pesar del revuelo y las críticas, ¿cree que es positivo este “acercamiento” al hecho de que existen libros digitalizados y que ya una cantidad importante está a su alcance desde sus casas?
Los procesos de digitalización de libros son algo imparable. Creo que la incorporación de las nuevas tecnologías e Internet al mundo del libro no aporta más que ventajas a todos: a autores y editores para dar mayor visibilidad a sus obras; y a lectores para tener la posibilidad de acceder a un mundo de contenidos, de saber y conocimiento imposibles hasta ahora. La difusión de los libros a través de Internet no ha de ser de forma gratuita y libre. No todo es ni ha de ser gratuito en Internet. Internet permite a los creadores y productores de contenidos solicitar una contraprestación económica lógica por permitir el acceso a esos contenidos. Igual que en el mundo análógico.
¿Qué conclusión saca de que todos (editores, escritores, bibliotecas, etc.)se muestren tan reticentes ante Google Books, mientras que el público en general, cada vez que precisa una información, acude a ustedes?
Mi trabajo consiste en estar permanentemente en contacto con editores, autores y bibliotecarios: yo no encuentro esas reticencias de las que habla. Lo que encuentro es mucha falta de información, muchas ganas de querer saber en qué consiste la digitalización de libros y cómo ellos pueden obtener ventajas en el proceso. Las reticencias ante Google Books vienen sobre todo del desconocimiento de lo que es Google Books: qué hacemos y cómo trabajamos con todos aquellos con los que colaboramos. Ello lleva a tergiversar y confundir muchas cosas, a hablar de algo que no se sabe bien qué es ni las ventajas puede ofrecer a cada uno de nosotros.
Por otro lado, debido tanto a la exhaustividad de su buscador como a Google Books, ¿no cree que estamos “malcriando” a los usuarios? Parece que llegará un momento, si no ha llegado ya, que pensemos “si no está en Google, no existe” y nos demos por satisfechos.
En Internet existe una gran cantidad de contenidos presentes y accesibles. La clave no es estar en la Red, sino hacerse ver. Para los usuarios lo es el poder “descubrir” aquello que les puede interesar, de la forma más sencilla y rápida. En este sentido esa es la razón de ser de los buscadores de Internet en general y de Google en concreto: poner en contacto a millones de usuarios con lo que están buscando y les interesa, de manera sencilla y eficaz. El que Google sea el buscador más utilizado en estos momentos no es más que consecuencia de mucho trabajo orientado a dar el mejor servicio a nuestros usuarios.
Supongo que seguirán tratando de conseguir nuevos acuerdos internacionales sobre los derechos de autor y copyright ¿Quiénes son más reticentes a la hora de acordar los términos de la distribución: las grandes o las pequeñas editoriales? ¿Existen diferencias en su actitud?
No encontramos especiales diferencias entre unos y otros. Sólo, tal vez, una mayor o menor duración en el proceso de toma de decisiones.
Los libros huérfanos son aquéllos de los que no se sabe quién posee los derechos de autor. Ustedes han conseguido el permiso para su digitalización en los Estados Unidos. ¿Existe en España una cantidad relevante de estos libros? ¿A qué problemas de este tipo se han enfrentado?
Un alto porcentaje de los libros editados a lo largo de la historia se encuentran en esta situación: no están disponibles en el circuito comercial, pero aún no han pasado a dominio público de acuerdo a la legislación vigente. Se trata de un enorme caudal de saber y cultura que está invisible para la gran mayoría de los ciudadanos. La actual legislación no permite dar visibilidad a todo este conocimiento y ponerlo en manos de los ciudadanos, algo que se podría conseguir de manera económica y sencilla a través de la digitalización de todas estas obras. Pero, lógicamente, hasta que la legislación no cambie y permita llevar a cabo la digitalización, todos nos hemos de supeditar a lo que nos dicta sobre qué podemos y qué no podemos hacer.
¿Cree que el mercado del libro electrónico, ése del que todavía apenas sabemos nada, podrá hacerles competencia? ¿Se han planteado colaborar con ellos? Quizá ellos se lancen también a la captura de los libros descatalogados con acuerdos con los editores. ¿Cree que la actitud de los editores tradicionales es más receptiva con el libro electrónico que con ustedes?
En Google Books estamos desarrollando Google Editions, que va a ser un nuevo ecosistema alrededor del libro en Internet. Supondrá también una plataforma para la distribución de libros en formatos digitales, sin las limitaciones que actualmente tienen los dispositivos de lectura (precio, incompatibilidad de formatos y sistemas, etc.). Este ecosistema se presentará abierto a todos: autores, editores, libreros y lectores, lo que permitirá a cada uno encontrar más posibilidades (nada de todo ello ha de ser ni es excluyente), para descubrir, adquirir y leer más libros.
En la carrera nos enseñaban que a la hora de elegir los libros que debíamos adquirir para una biblioteca nueva debíamos contar con el apoyo de bibliografías selectivas de los títulos más representativos de cada materia. En su caso parece que se abstienen de la selección y escanean todo lo posible, aunque también es cierto que de bibliotecas que en teoría ya han realizado su propia selección. Sin embargo, ¿su política de digitalización no considera unas normas para evitar libros poco relevantes o repeticiones innecesarias?
Nosotros no somos bibliotecarios, ni documentalistas, ni tenemos ninguna autoridad moral para seleccionar qué digitalizar o no. En Google Books creemos que todo libro puede tener y tiene su lector; sólo es cuestión de que libro y lector se encuentren en Internet. Por eso es importante la digitalización, no sólo de los bestsellers, sino de cualquier obra que aporta algo, por específico que sea. De ahí nuestra intención en digitalizar cuantos más libros mejor: siempre existirá alguien (y os aseguro que lo hemos comprobado) interesado en cada libro, bien sea por estudio, investigación, documentación o simple curiosidad.
Siguiendo con un enfoque específicamente biblioteconómico, ¿qué categoría o esquema de clasificación se está siguiendo para la organización de los libros de Google Books España? ¿Están siguiendo una traducción de las categorías utilizadas en USA (basadas a su vez en BISAC, el esquema utilizado en la industria del libro en USA) o se ha adaptado algún sistema utilizado en España. ¿Cuál es su opinión sobre la adopción de un esquema basado en BISAC en Google.com?
En efecto, estamos comenzando a seguir la categorización de BISAC para definir las materias cubiertas en cada libro. BISAC comienza a ser un método aceptado internacionalmente y utilizado por un importante número de profesionales y usuarios.
¿Qué opinión le merecen sistemas tradicionales como la CDU o la Clasificación Decimal de Dewey para la organización de libros en internet?
No tengo suficiente información para emitir una opinión. Como te decía, BISAC es el método que Google Books ha acordado utilizar y por eso dirigimos nuestra atención hacia él.
Si consultamos en otras iniciativas de textos sin derechos de autor, como archive.org o el proyecto Gutenberg, comprobaremos que los textos presentados en español son escasos o tal vez excesivamente alejados de los intereses del lector medio. ¿Cómo se plantean la cuestión en Google Books?
Me remito a lo dicho anteriormente: nuestra idea es que en Google Books se pueda encontrar, descubrir el libro que interesa o que se está buscando. Tan sencillo (y tan complicado a la vez) como eso.
Ahora, al ojear el resultado de una búsqueda en Google Books se nos redirige a tiendas virtuales para adquirir el volumen buscado. En España, sin embargo, esto todavía no parece tener mucha aceptación (corríjame si me equivoco). Ya hace tiempo me comentaron que el ansia del todo gratis por Internet, como si se tratase de un derecho inalienable del ser humano, es exclusiva de nuestro país y que en otras sociedades no se da por hecho. ¿Ha podido comprobar esto en su trabajo? ¿Conoce la postura de la opinión pública en otros países?
Lo comentaba antes. El acceso libre y gratuito o mediante pago es decisión de los creadores y productores de contenidos. Google, por un lado, ha de proteger estos intereses y, por otro, ofrecer la mayor visibilidad y acceso posibles a los libros a través de Internet. Y esto no depende de un país o de otro. Creo que integrar los intereses de todos es un enorme reto para todos.
Tenemos noticia de que el día 27 de noviembre piensa asistir a la 4th Internacional LIS-EPI Meeting. ¿Cómo encara esa reunión?
Como una oportunidad para dar a conocer Google Books y el resto de iniciativas de digitalización que estamos llevando a cabo en Google. Creo que ha ser una estupenda ocasión para despejar dudas, debatir sobre las oportunidades y riesgos que presentan los proyectos de digitalización y cómo acercarlos a nuestro trabajo diario
¿Cómo planifican su futuro y los siguientes pasos de su proyecto? ¿Hasta dónde tienen pensado llegar? ¿Algún proyecto estrella?
Internet es un medio que acaba de nacer, prácticamente. Y ha crecido a una velocidad mayor que la de cualquier otro medio de comunicación e información conocido hasta el momento. Ni Internet ni Google tienen un final a la vista. Todo acaba de comenzar y nadie sabe ni dónde ni cuándo va a terminar la progresión. Nos hemos de preparar para más cambios, no sólo tecnológicos, sino también de comportamiento social de los ciudadanos respecto al uso de estas nuevas tecnologías. Seguiremos viendo cosas nuevas y sorprendentes como lo fue en su día la aparición de la Red o del e-mail como canal de comunicación.
Tal vez la próxima evolución (no revolución) se va a producir en el entorno móvil: ya disponemos de teléfonos móviles que en realidad son pequeños ordenadores, cámaras de fotos y de vídeo, agendas electrónicas, etc. al mismo tiempo. Y que caben en la palma de nuestra mano... Lo que podremos hacer con estos dispositivos dentro de poco será muy interesante.
¿Cuál es su visión de conjunto desde que comenzó sus estudios hasta ahora? ¿Pensaba que llegaría a suceder lo que está ocurriendo?
No tenía ni idea. Piensa que cuando estudiaba en la facultad ya hacíamos programas de ordenador, pero los llevábamos en fichas perforadas (sí, hace ya unos cuantos años... muchos de quienes nos leen ni siquiera habrán visto en su vida una ficha perforada, que eran lo que leían los ordenadores hace 25 años...). Era impensable entonces el avance tecnológico que se ha producido sin parar a lo largo de todos estos años.
Pero así ha sido siempre a lo largo de la historia de nuestra sociedad y así seguirá siendo a lo largo de los próximos años. El desarrollo tecnológico es algo inherente a nuestra sociedad y al ser humano. Hacia dónde nos llevará, eso nadie lo sabe...