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Entrevista a Isidro F. Aguillo, Jefe del Laboratorio Cibermetría de Cibermetrics Lab

23Feb2010

Isidro Aguillo es jefe del Laboratorio de Cibermetría del Cibermetrics Lab del CSIC, aparte de participar en el Consejo Asesor de "El profesional de la información" y como editor de Cybermetrics. Hoy nos ofrecerá su visión acerca de temas como la brecha digital, la investigación científica o las revistas electrónicas.

Usted es licenciado en Biología. Hace tiempo, cuando comencé a estudiar, me comentaron que dentro del mundo de la Biblioteconomía y la Documentación hay bastantes biólogos. ¿Alguna razón en especial? ¿Qué tienen en común las ciencias documentales con la biología?

Los biólogos nos dedicamos a describir y clasificar animales, plantas, genes, de modo que, pasar a trabajar con documentos no supone ningún cambio sustancial. No olvidemos que la teoría de la información es muy importante en Ecología. De hecho, creo que tenemos el mismo objetivo, que la clasificación deje de ser un arte y se convierta en una verdadera ciencia.

En Cibermetrics Lab del CSIC estudian el impacto de la web en distintas actividades de interés científico-técnico, económico y social. ¿Observan un verdadero impacto de sus estudios en la comunidad científica? ¿En qué ámbitos son más utilizados este tipo de análisis, más allá de los círculos bibliométricos?

Nuestro reto es que se valoren los contenidos disponibles en la red. En la actualidad, la mayoría de los estudios se centran en los llamados indicadores de la sociedad de la información y en describir la llamada brecha digital. Creemos que tan importante como reducir dicha brecha es incrementar la presencia de contenidos propios en la red, pues de otra manera estaremos abocados a un colonialismo científico y cultural. Esto explica el éxito de nuestro trabajo en los países en vías de desarrollo.

Actualmente es responsable del ranking web de universidades más importante del mundo, el Webometrics Ranking of World Universities. ¿Como se encuentra la situación actualmente? ¿A qué conclusiones han llegado?

En Europa todavía no se da la suficiente importancia a la presencia en la Web, especialmente en el mundo académico. Esto puede conducir a situaciones de insostenibilidad del tejido académico europeo, que no se está preparando adecuadamente para la enseñanza no presencial. La ventaja de las universidades norteamericanas se va incrementando año tras año.

Existe una importante brecha digital académica entre los Estados Unidos y Europa. ¿Cuáles son las causas que no se suelen mencionar? Con el nuevo modelo de universidad que nos ofrece Bolonia, ¿hay oportunidades de que cambie la situación? ¿Cuáles son los déficits que debiéramos cubrir?

Creo que los responsables incluyen no solo a los políticos y los gestores de las universidades, sino a todos los miembros de la comunidad académica. Los profesores deben estar preparados y dispuestos a compartir información en la Web, los investigadores deben publicar en abierto sus resultados, poblando los repositorios institucionales, todos los servicios deben ser transparentes y la información institucional tiene que ser internacional, es decir, con una versión en inglés.

Es legítimamente criticable en los tiempos que corren el papel preminente de la lengua inglesa, de manera que se tienda a ignorar los textos no escritos en ella. ¿En qué manera se puede luchar contra el desprecio de nuestro idioma (y otros) en ámbitos científicos a pesar de ser igualmente válido para transmitir tesis y descubrimientos científicos?

Esta no es una batalla perdida. El hecho de que publicar en papel sea muy caro ha obligado a distribuir solo una versión idiomática. En la Web los costes son prácticamente cero y no hay razón alguna para que no se publiquen versiones en varios idiomas, incluyendo por supuesto, pero no únicamente, el inglés.

La reputada revista Nature ha atacado hace unos meses los cortes a los que se somete a la ciencia española amparándose en la crisis. ¿Ha comenzado a pasar factura en sus análisis este recorte de gastos en I+D? ¿Se nota mucho el éxodo de investigadoras españoles a otros países?

Creo que todavía existen problemas estructurales en la organización de la actividad científica en España, problemas que son más evidentes cuando entramos en épocas de crisis. Aunque la academia y el sector público de investigación tienen una buena capacidad de absorción de investigadores, el sector privado está muy por detrás en este aspecto. Hay además aspectos coyunturales que deben resolverse y de los que destacaría la incompleta e incorrecta política de evaluación de nuestras universidades e investigadores.

Sin embargo, es un hecho que las universidades (principales campos de cultivo de la ciencia) reciben cada vez menos alumnos, el presupuesto se resiente, no se precisan tantos profesores y la investigación decae. Derivar esta la actividad investigadora al sector privado, ¿es una opción?

En un mercado global internacional, la universidad española debe ser más competitiva. Tiene que atraer más alumnos foráneos, no solo de áreas tradicionalmente próximas como Latinoamérica, sino también de regiones emergente como Asia. La competencia debe llegar también a la investigación, de forma que no solo los profesores liberados de sus actividades docentes se vuelquen en la misma, sino que todo el cuerpo académico participe. Por último, debe reforzarse la llamada tercera misión, es decir, el compromiso de la universidad con la comunidad, bien con empresarios e industrias de la región, bien con los agentes sociales y culturales del entorno.

La  posibilidad más adecuada por el momento puede ser la asociación de países, tal y como en el caso de los proyectos europeos en los que está inmerso. ¿Cuáles son los pros y los contras de este sistema? ¿Debieran los países destinar más fondos a investigación y así poder seguir defendiendo cada uno lo suyo o se han acabado los tiempos de las individualidades?

Cuando se leen los documentos de la Comisión Europea, se observa que el proceso federal es imparable, al menos en ciencia. Ahora mismo se está construyendo la European Research Area, que lejos de ser un concepto geográfico, promueve la llamada "quinta libertad". Bajo este concepto se integra no solo la movilidad de estudiantes e investigadores, sino el intercambio de conocimiento, la generación de sinergias entre equipos de investigación y la construcción de un sistema de investigación genuinamente europeo. A todo eso se llama Visión 2020.

La bibliometría se ha beneficiado enormemente de las nuevas tecnologías en cuanto a métodos y fuentes para el análisis se refiere, aunque tal vez también acarreen consecuencias inesperadas. Con respecto a una de las leyes de la bibliometría, la del crecimiento exponencial de la información, ¿sigue siendo igualmente aplicable en las proporciones en que se planteó, o debido a las posibilidades que nos brinda la www debiera replantearse? ¿Cabe el caso de que ante la nueva situación actual hayan de formularse nuevas leyes?

Las llamadas leyes bibliométricas no son sino casos particulares de distribuciones matemáticas que describen la mayoría de los procesos sociales. No son especialmente novedosas, ni la forma en las que se enseñan es demasiado moderna.

No se puede entender la comunicación científica sin enmarcarla en un entorno social específico, para cuya descripción el análisis cuantitativo es solo uno de los posibles métodos de estudio. En este sentido la Web no aporta grandes novedades cualitativas, tan solo un salto de varios órdenes de magnitud en el volumen de información a considerar.

Trabaja en Cybermetrics y en El profesional de la información. La primera de contenido libremente accesible y la segunda por suscripcción. ¿Cuál de las dos opciones está reportando mejores resultados? Los autores, ¿se decantan por alguna de las dos modalidades que representan estas revistas?

Los autores son egoístas, publican fundamentalmente en revistas ISI, con factor de impacto. Para muchos de ellos el modelo de negocio de las editoriales no les interesa. Esto es un grave error porque la actual situación de explotación detrae muchos recursos económicos que se podrían dedicar directamente a la investigación.

Soy un firme defensor de las iniciativas Open Access, y por tanto aprecio tanto las revistas que publican en abierto (Cybermetrics), como aquéllas que terminan ofreciendo el acceso libre a sus artículos tras un periodo de embargo (El profesional de la información). Esta última revista además paga a los recensores por su trabajo, algo que aprecio no solo por cuestiones crematísticas, sino porque favorece la profesionalidad del revisor.

Hoy en día accedemos fácilmente a gran cantidad de documentos de trabajo a través de innumerables bases de datos y repositorios. La línea que separaba la literatura gris del resto de documentación científica útil se ha difuminado y ya no está clara. ¿Todavía podemos hablar de literatura gris?

La literatura gris es cada día más omnipresente, accesible y valiosa. Algunos la califican de poco rigurosa y de baja calidad porque no pasa por evaluación por pares, pero esa generalización es tremendamente injusta. A mi modo de ver esta información es especialmente importante para anotar y describir los procesos y etapas de la investigación científica, ya que hasta ahora solo teníamos acceso a los resultados finales.

Y con respecto a Internet en general, ¿ ya no es tan invisible como antes?

El acceso a Internet es cada día más universal, de forma que no solo hay cada vez más lectores, sino que se ha multiplicado considerablemente el número de autores, incrementos especialmente significativos en los países menos desarrollados.

Recientemente ha afirmado que "Pasada la novedad de las redes sociales hay que mirar otra vez a las páginas web personales". ¿Se está confiando excesivamente en estos cauces de comunicación antes de comprobar su estabilidad? ¿Cuáles son las posibilidades reales que usted les ve? ¿Cree realmente en las bondades de la web 2.0?

La casa no se puede empezar por el tejado. En el mundo académico todavía existen muchos profesores e investigadores con una presencia deficiente en la red. Construir páginas personales de calidad es un paso previo y necesario a la participación en profundidad en redes sociales y otros sistemas interactivos.

En verdad la web social, como vertiente de la web 2.0, no debiera limitarse a Facebook o Twitter. A estas alturas se nos están revelando en muchos casos como herramientas de correo viral que se alejan de la utilidad que debieran tener en un principio. ¿Qué le parece?

En realidad hay que volver a los colegios invisibles, es decir, desarrollar comunidades específicamente para académicos e investigadores, donde estén disponibles las herramientas de la Web 2.0 pero en entornos más cerrados.

Y aún a pesar de lo mucho que se ha andado sigue habiendo conceptos poco claros, como el de "bibliotecas digitales". ¿Cómo las definiría? Partiendo de su concepción, ¿hasta dónde cree que pueden llegar a evolucionar?

A mi modo de ver la evolución de las bibliotecas digitales tendrá más que ver con los objetos que se depositen que con las herramientas para su gestión. La unidad documental será más homogénea, compacta, de forma que la revistas dejarán paso a los artículos y que en los libros los gráficos y tablas tendrán vida propia. Añádase a esto la irrupción de los objetos multimedia y la nueva biblioteca digital se enriquecerá y complicará mucho más.

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