Me llamo Violeta Canto. Este es mi primer año estudiando la diplomatura de Biblioteconomía y Documentación, a la que llegué un poco de casualidad y que sin embargo se ha convertido en un descubrimiento maravilloso.
Después de pasar por Historia del Arte en la Universidad de Oviedo decidí preparar las oposiciones para los museos estatales. Al leer el temario, empecé a interesarme por las oposiciones de archivos y bibliotecas (ya había elegido algunas asignaturas afines durante la carrera y conocía algo el tema), y me puse a consultar bibliografía para no verme sin hacer nada mientras salían plazas de museos.
Resulta que me picó el gusanillo, empezó a interesarme cada vez más, y decidí prepararme en serio. Como soy de las que se ofende cuando se encuentra a un licenciado en derecho en unas oposiciones a museos, no me quedó más remedio que ser coherente y ponerme a estudiar la carrera, con la suerte que supone poder hacerlo de modo semipresencial en León.
Ahora sigo trabajando en las oposiciones, mientras estudio la carrera y me dedico a buscar ofertas de trabajo para no hacerme vieja (más) sentada en casa.
7.00h El despertador me agrede. Yo le agredo a él. Sigo durmiendo.
7.15h El gato ha oído el despertador y viene cual Pepito Grillo a sacarme de la cama. Me levanto medio dormida y me agarro a la cafetera. Primer desayuno: café con leche y una pera.
8.00h Ya duchada y vestida, reviso la agenda. Desde que preparo oposiciones me he quedado sin memoria y lo que no apunto no existe, así que la mantengo bastante actualizada para que no me queden tareas pendientes. Cuando acabo de organizarme me pongo con los “deberes” que me mandan por el aula virtual de la universidad.
10.30h Segundo desayuno: un pincho de queso cabrales y una manzana.
11.00h Me voy corriendo a coger el autobús. He vuelto a la EOI después de diez años a sacarme inglés avanzado de una vez (me pudo la pereza hace años, y ahora me remuerde la conciencia). Mientras voy en autobús hago test del carnet de conducir (si con el inglés me pudo la pereza, lo del carnet no tiene nombre). Esta vez me lo saco, sí o sí.
14.30h Llego a casa. A lo de ahora ya no lo llamaría desayuno pero… necesito comer algo otra vez. Rapidito porque tengo que revisar el correo, boletines, suscripciones… Es parte del trabajo de opositora y me roba un buen rato todos los días. Contesto los mensajes pendientes.
16.15h Hora de comer (ahora entendéis por qué desayuno tantas veces). Después, media horita de relax.
18.00h Hago un par de fichas de libros de mi biblioteca para espabilar (así voy organizando este caos y de paso practico). Vuelta a estudiar: toca Bibliografía, para el parcial que tengo antes de Semana Santa.
21.00h Cena rápida, luego me conecto a chatear una hora con mi novio.
22.30h Última tanda de estudio, normalmente bastante relajadita. Leo algún artículo, algún libro…
23.30h Juego con el gato. Se lo debo por no haber permitido que me durmiese por la mañana.
00.30h Hace media hora que estoy diciendo que me voy a la cama, y al final me lio… Miro el libro de Poe de mi mesilla de noche, el pobre está cogiendo polvo desde hace semanas, pero hoy estoy cansada para leer.
Y con días así se me ha pasado el primer cuatrimestre, con pequeñas variaciones cuando no tengo clase de inglés y toca paseo a la biblioteca de Oviedo o Gijón a la caza de libros, y con visitas a León una vez al mes. Lo que no se ve en esto es lo que se disfruta volver a la universidad con unos años más de experiencia encima, la cabeza más asentada y estudiando una materia que pese a que prometía ser fascinante, nunca pude imaginar que lo sería tanto.
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