Desde Asturias hasta Andalucía, pasando por Cataluña y Madrid, las bibliotecas del Estado se afanan por contagiar la afición lectora a los adultos y sembrar su semilla en los más pequeños. Con el “e-book” llamando a la puerta, este reportaje da cuenta de algunas iniciativas especialmente originales o exitosas: hay clubes de lectura para toda la familia y los hay que cruzan el Atlántico, mientras que alguna biblioteca se transforma en cancha de baloncesto.
Qué leer y para qué leer. Son reflexiones previas y esenciales con las que las bibliotecas públicas se enfrentan a la tercera de las preguntas: ¿Cómo conseguir que se lea más? Y sus posibles respuestas ponen en marcha a las bibliotecas públicas de este país a la hora de diseñar, planificar y ejecutar sus programas de promoción de la lectura. Desde el norte de España, los lectores de Mieres se lanzan a leer, intercambiar opiniones sobre las lecturas y aún conocer autores del otro lado del Atlántico: Guatemala. Las bibliotecas de Madrid convocan a padres e hijos para hablar de lecturas compartidas y de aquellas otras que compartirán; la Biblioteca de Andalucía fomenta el ejercicio lector mediante el contacto con diferentes manifestaciones artísticas, y Biblioteques de Barcelona demuestran que la lectura y el deporte, la novela negra y el baloncesto pueden convivir con los adolescentes de la manera más natural. Cuatro acercamientos al trabajo que las bibliotecas hacen para crear los lectores de hoy y fomentar el hábito entre los que lo serán mañana, y que quieren mostrar una visión panorámica, arbitraria e incompleta, como todas las panorámicas, del empeño y el entusiasmo con los que se enfrentan a este propósito.